ALBA ANEGÓN

Alba Anegón nació y se crió en Madrid, excepto durante un periodo en el que vivió en Londres por motivos profesionales. Desde temprana edad, la pintura y las actividades creativas fueron su pasión. Recibió formación y participó en varios concursos, pero diversas circunstancias le llevaron por un camino alejado del arte. Afortunadamente, su familia, compuesta por numerosos artistas talentosos, siempre le ha mantenido conectada con el mundo artístico.

Con la madurez, ha comprendido la importancia del arte en su vida. Crear y rodearse de belleza es lo que le impulsa cada día. Aunque no ha recibido formación artística formal desde su niñez, se considero hasta cierto punto autodidacta, lo que le ha permitido redescubrir su pasión. En esta etapa de su vida, su obra se centra en el estudio de las formas geométricas, los volúmenes, las proyecciones de luces y sombras y el color.

Con su obra quiere llevar al espectador a un viaje más allá de lo tangible, a un mundo abstracto donde las formas geométricas y los patrones cobran vida y transmiten belleza. Utiliza patrones presentes en la naturaleza como fuente de inspiración. Las formas se entrelazan, se expanden y se contraen, creando composiciones únicas y vibrantes. Cada elemento, cada línea y cada curva, juega un papel fundamental en la construcción de una narrativa visual que trata de acentuar, además de con distintos patrones, con las combinaciones de distintos colores y de las luces y las sombras. Sus obras han sido concebidas como obras dinámicas gracias a la perspectiva, al uso del color y a la iluminación, que juegan un papel importantísimo en la observación. Cada creación cambia a lo largo del día según la luz natural que recibe, por un lado, actuando como relojes de sol, pero por otro, ofreciendo también la posibilidad de crear diferentes juegos de sombras con iluminación artificial. El uso del color hace que cada obra ofrezca distintas posibilidades según la perspectiva desde la que se observe.